domingo, 17 de abril de 2016

La inteligente Sra. H.A.T. (4)

Es domingo, cuatro de la tarde. Apenas había nadie en la calle a esa hora. Rocket City es una ciudad muy grande, la más grande del planeta. En uno de sus barrios, más concretamente en Las Viñas, había un gimnasio bastante famoso por lo bien que trataban a sus clientes, aunque tenía una dueña bastante peculiar. A esta hora siendo domingo el gimnasio está cerrado, pero aún así había tres personas dentro: Cindy, su amiga Becky; dueña del gimnasio y su hijo Matt.
— Vamos, Cin. ¿Así crees que conseguirás tirar a alguien al suelo?
— Pego lo mejor que puedo, déjame.
Becky estaba entrenando a Cindy en el ring de boxeo para que aprendiera a pelear, cosa que no sería fácil ya que Cindy no es muy hábil físicamente. Ella es más de laboratorios. Mientras ellas luchaban, Matt jugaba con su videoconsola sentado en una silla al lado del ring, mirando de vez en cuando lo que hacían su madre y su amiga.
— ¡Vamos, tienes que pegar con fuerza! ¡Así!—le lanza un puñetazo a Cindy y ésta lo esquiva—.
— ¡Eh, no te pases! Ese iba fuerte.
— ¡Deja de quejarte, a ver si vas a ser igual de inútil que tu marido!
— No sé qué manía le tienes a mi marido, siempre estás criticándolo.
— No sólo a él, todos los hombres me parecen iguales.
— Científicamente eso es imposible. Además, ¿de qué hablas, si tú tienes novio?
— ¡Él es único! ¡Venga, céntrate en pelear!

"¡Qué graciosa!"

martes, 1 de septiembre de 2015

RE(PARAR) - Capitulo 1: Z-2

Sand City es un sitio al cual nadie quiere ir, ni mucho menos vivir. Digamos que es un gran desierto en el que hay un edificio casi derruido donde pone en algún cartel algo parecido a "Ayuntamiento" y un sólo barrio que nace de la entrada del Ayuntamiento que no es más que una calle formada por diez casas repartidas en cada lado de la calle, en total veinte casas, en ese lugar alejado de la mano de Dios, -si es que Dios existe por esos lares- tenemos una pelea a sangre fría entre dos hombres... 
Oye, mierdas, dame tus raciones de comida o juro por Dios que te clavo este cuchillo en el pecho y no vuelves a levantarte.
Tengo hambre... hace mucho que no como, por lo que esta ración es para , necesito comer. Dijo este buen hombre con una voz tan débil que apenas se le entendía. 
— ¿Ah, ? ¿Te crees que me das pena?  
Rápidamente le clava el cuchillo a la altura del hígado, lo saca cubierto de sangre y se lo vuelve a clavar, pero esta vez haciendo fuerza para empujarlo; lo vuelve a sacar y para acabar se lo intenta volver a clavar, pero nuestro buen hombre consigue darle una patada en la entrepierna y hacer que el otro caiga al suelo. Antes de poder hacer nada, nuestro buen hombre ya estaba desmayado en el suelo cubierto en un gran charco de sangre que poco a poco iba tapando la áspera y fría arena del desierto. 
VARIAS HORAS DESPUÉS … 
Arrghh... puff... puag... mi cabeza... —Con un movimiento casi automático se toca el estómago no sin antes estallar en un gran dolor, su cuerpo lo recorren sudores fríos y varios temblores, se sentía todo muy frío para él—. 
— Eh amigo, estás vivo de milagro. No que habrá pasado, pero cuando volvía al suburbio este te vi tirado en el suelo a punto de morir, si hubiera llegado media hora más tarde te digo que no estarías aquí. 
— Pero... ¿qué ha pasado... dónde estoy...? 
— ¿No lo recuerdas? Según he escuchado Barry el matón quería quitarte la comida y te negaste, por lo que te intentó matar. Y bueno, debo decirte que te quitó tu ración de comida para cuando llegué, por lo que estos tres días... 
— ¿Volveré a estar sin comer? Joder... no aguanto más vivir así, esto no es vida, es un puto infierno en vida... 
— La comida no es lo que más debería preocuparte ahora mismo. ¿Cómo piensas pagarme, te crees que te he cosido de gratis? No amigo, así no va eso, quiero tus próximas cuatro raciones de comida para todo lo que queda de mes. 
— Pero... si estamos a siete... Necesito comer, hace cuatro días que no pruebo bocado.—Rompe a llorar, pero no sabe si es por el dolor de los puntos o por la agonía de no poder comer; o puede que por ambos motivos—.
Escuchame, tu vida me importa una mie... 
¡UUUHHHHHHHHHHhhhhhh! ¡UUUUUHHHHHHhhhhhhh! La sirena de emergencia situada en el ayuntamiento había comenzado a sonar, eran malas noticias, significaba que los coches de ESV estaban aquí. ESV es una "empresa" que realiza diversos experimentos humanos con distintos fines, pero sobre todo, fines militares. 
Todo el mundo intentaba huir antes de ser cazados por estos bárbaros sin consciencia, pero muchos caían, iban pueblo tras pueblo hasta que los vaciaban. Y luego les prendrían fuego para borrar todo rastro que pudiesen haber dejado 
Se escuchaban disparos de fondo, se acercaban a la consulta, antes de poder hacer nada el doctor tenía una mira láser de color rojo sobre la cabeza, él no era capaz de verla, pero nuestro buen hombre , cuando quiso salir por la puerta se encontró ahí a dos de la ESV, pero quiso correr hacia la ventana, pero para entonces una bala le había abierto la cabeza. Yo me encontraba medio tonto por la morfina, además con el dolor no podía hacer nada, por lo que simplemente ahí seguí. 
—Eh, tío mira este saco de huesos, ¿qué hacemos con esto? Encima parece estar recién operado, podríamos divertirnos un rato, ¿qué te parece? 
Mmm... pues por vale, pero creo que nos vendría muy bien para el proyecto Z-2, necesitamos tipos así, ya sabes que no me gusta jugar con la comida, si este tipo nos vale no tenemos que preocuparnos por la comida por dos meses. 
— Lo que digas, pero más te vale tener razón. 
Qué , tío. Pero lo llevas solo para allá. 
Por lo que se acercó, lo cogió por los hombros y lo tiró al suelo, algún punto se le saltó, y él también saltó de dolor. Luego lo agarró por los pies y lo empezó a arrastrar hasta la camioneta. Poco antes de desmayarse pensó en una cosa; Ojalá tuviera a alguien que me ayudara, un superhéroes, como en esos cuentos que me contaba mi madre de pequeño... 
FIN


Relato creado por Toni Martín 
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